El colectivo «San Carlos, memoria de sueños y esperanzas» es el motor humano detrás de esta iniciativa. Conformado por artistas locales y habitantes del municipio, han trabajado incansablemente para resignificar los espacios físicos que alguna vez fueron escenarios de violencia durante el conflicto armado. Junto al movimiento comunitario «Memoria a Todo Color», han liderado un proceso de sanación profunda, utilizando el muralismo como una poderosa herramienta de memoria, identidad y reconciliación. Gracias a ellos, las paredes de San Carlos dejaron de ser muros silenciosos para convertirse en lienzos de vida.